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Serie: El Incomparable: La Vida de Pablo (Episodio 1)

Palabras clave: conversión del apóstol pablo, saulo de tarso, camino a damasco, hechos 9 estudio, esteban y saulo, ananías y saulo, salvación de casos perdidos, gracia irresistible.


Introducción: El Hombre al que Tendrías Miedo de Evangelizar

Imagina a un hombre peligroso. No a un criminal común que roba carteras en un callejón, sino a un fanático ideológico. Un hombre culto, brillante, articulado y movido por un odio frío y calculado contra tu fe. Imagina a alguien que tiene autorización oficial del gobierno para invadir tu casa a medianoche, arrastrar a tu esposa por el cabello y arrojar a tus hijos a la prisión, todo esto creyendo firmemente que le está haciendo un favor a Dios.

Si vivieras en el año 34 d.C., ese hombre tenía nombre: Saulo de Tarso.

Hoy, miramos las estatuas de “San Pablo” en las catedrales, sosteniendo un pergamino y una espada, con una aureola dorada sobre su cabeza, y olvidamos quién era realmente antes de que la Gracia chocara contra él. Romantizamos a Pablo. Pero la iglesia primitiva no lo romantizaba; le tenía terror. Lucas, el autor de Hechos, describe a Saulo con una frase escalofriante: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor…” (Hechos 9:1). Él no solo amenazaba; él respiraba muerte. Su oxígeno era la destrucción de los cristianos.

En este primer episodio de nuestra nueva serie “El Incomparable”, vamos a sumergirnos en la mente de este “monstruo” religioso. Vamos a descubrir que la conversión de Saulo no es solo una historia bonita de un hombre que se cayó de un caballo; es la prueba definitiva de que nadie es un caso perdido. Si Dios salvó al “Terrorista de Tarso”, Él puede salvar a tu esposo alcohólico, a tu hijo rebelde o a ese jefe ateo que se burla de tu fe. Prepárate para ser testigo del mayor milagro de transformación de la historia.


1. El Perfil del Monstruo: ¿Quién Era Saulo Antes de Cristo?

Para entender el tamaño del milagro, necesitamos entender el tamaño del obstáculo. Saulo no era un ateo libertino que vivía de fiesta en fiesta. Era todo lo contrario: era la cumbre de la religión humana.

En Filipenses 3:5-6, él nos da su currículum vitae:

  1. “Circuncidado al octavo día”: Nació en el pacto correcto.
  2. “Del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín”: Tenía pedigrí de pura sangre.
  3. “Hebreo de hebreos”: Hablaba el idioma sagrado, no era un judío helenista aculturado que solo hablaba griego.
  4. “En cuanto a la ley, Fariseo”: Pertenecía a la secta más estricta. Se sabía la Torá de memoria.
  5. “En cuanto a celo, perseguidor de la iglesia”: Aquí está la clave.

Saulo creía devotamente que Jesús de Nazaret era un falso mesías, un charlatán que había sido maldito por Dios (pues la Torá decía “maldito todo aquel que es colgado en un madero”). Para Saulo, los cristianos eran una plaga, un cáncer espiritual que estaba desviando a Israel del Único Dios Verdadero. No los perseguía porque fuera “malo”; los perseguía porque era celoso. Creía que estaba limpiando el honor de Dios.

El Contexto Geográfico: Él era de Tarso, una ciudad universitaria (en la actual Turquía) que rivalizaba con Atenas en filosofía. Esto significa que Saulo tenía lo mejor de los dos mundos: la teología rigurosa de Jerusalén (fue alumno de Gamaliel, el mayor maestro de la época) y la filosofía intelectual del mundo griego. Era un genio. Y un genio al servicio de la destrucción de la Iglesia.


2. El Gatillo: La Sangre de Esteban y la Conciencia Pesada

La conversión de Saulo no comenzó en el camino a Damasco. Comenzó un poco antes, en una ejecución brutal en Jerusalén. En Hechos 7, vemos la lapidación de Esteban, el primer mártir. Esteban predicó un sermón que cortó el corazón de los líderes religiosos. Se enfurecieron, se taparon los oídos y lo arrastraron fuera de la ciudad.

Y la Biblia dice en Hechos 7:58:

“Y pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.”

Saulo no tiró las piedras (probablemente porque, como líder, supervisaba la ejecución), pero él “consentía en su muerte” (Hechos 8:1). Él sostuvo los abrigos para que los otros pudieran matar con más agilidad. Pero algo sucedió allí que Saulo nunca olvidó. Mientras las piedras trituraban los huesos de Esteban, aquel joven diácono no gritó maldiciones. Miró al cielo, vio a Jesús y dijo: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado.”

Saulo vio a un hombre morir perdonando a sus asesinos. Aquello fue una aguja en la conciencia de Saulo. ¿Cómo podía un hereje tener tanta paz en la muerte? ¿Cómo podía un “falso creyente” tener el rostro como el de un ángel? Jesús le dijo más tarde a Saulo: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 26:14). Dios ya estaba pinchando su conciencia. La sangre de Esteban fue la semilla de la iglesia, pero también fue la semilla de la conversión de Saulo.


3. La Colisión: Mediodía en Damasco (Hechos 9)

Inquieto por la muerte de Esteban, Saulo intenta silenciar su conciencia con más activismo. Pide cartas de autorización para ir a Damasco (en Siria, a 200 km de distancia) para arrestar a los creyentes que habían huido allá. Viaja con una tropa. Es mediodía. El sol del desierto está en su punto más alto. De repente, una Luz más brillante que el sol del mediodía explota sobre él. No fue una “iluminación interior”; fue un evento físico. Todos vieron la luz; todos cayeron al suelo.

Y una voz habla en hebreo (arameo):

“Saulo, Saulo, ¿por qué ME persigues?”

Esta es la pregunta teológica más profunda del Nuevo Testamento. Saulo pregunta: “¿Quién eres, Señor?” La respuesta debió haberle helado la sangre a Saulo:

“Yo soy Jesús, a quien tú persigues.”

La Revelación Impactante:

  1. Jesús está Vivo: Si Jesús habló, entonces la tumba está vacía. Los cristianos tenían razón. Esteban tenía razón. Saulo estaba equivocado. No estaba sirviendo a Dios; estaba luchando contra Dios.
  2. La Unión Mística: Jesús no dijo: “¿Por qué persigues a mi iglesia?”. Dijo: “¿Por qué ME persigues a MÍ?”. Saulo aprendió allí su primera lección de Eclesiología: Tocar a un cristiano es tocar al propio Jesús. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. Nadie golpea al Cuerpo sin lastimar a la Cabeza.

Saulo cayó al suelo como un “gran fariseo” y se levantó como un hombre ciego, quebrantado y dependiente. El terrorista fue rendido por el General del Universo.


4. El Cuarto Oscuro: Tres Días de Muerte y Resurrección

Muchos piensan que Saulo se levantó del camino e inmediatamente comenzó a predicar. No. Hechos 9:9 dice: “Y estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.”

Imagina la escena. El hombre más poderoso del judaísmo ahora está en un cuarto alquilado en la calle Derecha, en Damasco, ciego, temblando y en ayuno total. ¿Por qué tres días? Porque Saulo necesitaba morir. Toda su teología, todo su orgullo, toda su justicia propia, todos sus títulos… todo tuvo que ser deconstruido en la oscuridad. En esos tres días, repasó cada versículo que sabía del Antiguo Testamento y se dio cuenta: “Todo se trataba de Él. El Cordero era Él. El Profeta era Él. El Mesías es Jesús.”

Fue un tiempo de luto por el “Viejo Saulo”. A veces, Dios nos pone en un “cuarto oscuro” —una enfermedad, un desempleo, una crisis— no para matarnos, sino para matar nuestro orgullo para que podamos renacer. Es en la oscuridad del capullo donde la oruga se disuelve para convertirse en mariposa.


5. El Héroe Anónimo: La Valentía de Ananías

Mientras Saulo ora en la oscuridad, Dios llama a un discípulo común en Damasco: Ananías. Dios le dice: “Ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso.” La reacción de Ananías es de pánico (y con razón):

“Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos…” (Hechos 9:13).

Básicamente, Ananías dijo: “Dios, ¿sabes quién es él? ¡Es el Hitler de los cristianos! Si voy allá, me mata.” Pero Dios responde con la frase que define el destino de Pablo:

“Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.”

Ananías obedece. Camina por la calle, entra en el cuarto donde está el monstruo sentado en la oscuridad. Y las primeras palabras que salen de la boca de Ananías son la prueba de que el Evangelio es real. Él no dice: “¡Asesino!” o “¡Ahora vas a pagar!”. Pone sus manos sobre los ojos del ex-terrorista y dice:

Hermano Saulo…”

Hermano. Ese hombre había matado a amigos de Ananías. Había destruido familias. Pero la gracia es tan escandalosa que transforma enemigos en hermanos en un segundo. Allí mismo, algo como escamas cayeron de los ojos de Saulo. Pudo ver de nuevo. Fue lleno del Espíritu Santo. Y fue bautizado. El Terrorista murió. El Apóstol nació.


6. Lecciones para Hoy: ¿Qué Aprendemos de la Conversión de Saulo?

¿Qué tiene que ver esta historia de 2,000 años con tu vida hoy? Todo.

A. Nadie es “Demasiado Difícil” para Dios

Tal vez tengas a alguien en tu familia que odia el Evangelio. Un padre intelectual que se burla de la Biblia. Un esposo adicto. Un hijo sumergido en ideologías anticristianas. Los miras y piensas: “Ese nunca se va a convertir. Su corazón es demasiado duro.” Saulo de Tarso era más duro. Si la Gracia derribó a Saulo, puede derribar a cualquiera. No dejes de orar por los “casos perdidos”. Dios es especialista en transformar perseguidores en predicadores.

B. La Sinceridad No Salva a Nadie

¿Saulo era sincero? Sí. Era sinceramente devoto. Pero estaba sinceramente equivocado. Mucha gente dice: “Lo importante es tener fe, no importa en qué”. Eso es mentira. Puedes beber veneno creyendo sinceramente que es jugo de naranja; tu sinceridad no evitará tu muerte. Saulo necesitó un encuentro con la Verdad (Jesús) para que su sinceridad fuera dirigida al lugar correcto. El celo sin conocimiento es peligroso.

C. El Pasado No Cancela el Futuro

Puedes pensar: “He hecho demasiadas cosas malas. Aborté. Robé. Adulteré. Fui violento. Dios no puede usarme.” Pablo se llamaba a sí mismo “el primero de los pecadores” (1 Timoteo 1:15). Cargó con la memoria del rostro de Esteban por el resto de su vida. Pero Dios no usó a Pablo a pesar de su pasado; Dios usó incluso su pasado. La fuerza, la terquedad y el conocimiento que usaba para el mal, Dios los redimió para el bien. Dios no quiere tirarte a la basura; Él quiere reciclar tu historia para Su Gloria.


Conclusión: ¿De Qué Lado Estás?

La historia de Saulo nos pone frente a un espejo. Solo existen dos grupos de personas en el mundo:

  1. Aquellos que, como el viejo Saulo, creen que pueden salvarse por su religión, moralidad y “hacer el bien”, pero en el fondo están luchando contra Dios.
  2. Aquellos que, como el nuevo Pablo, se cayeron de su caballo, reconocieron su ceguera y fueron salvos únicamente por la Gracia inmerecida.

La conversión de Saulo fue violenta porque su orgullo era fuerte. Tal vez necesites caer de tu “caballo” hoy —el caballo de la autosuficiencia, del “yo lo sé todo”, del “yo soy una buena persona”. Deja que la Luz te ciegue para el mundo, para que finalmente puedas ver a Jesús.

El Terrorista de Tarso se convirtió en el Apóstol de las Naciones. ¿Qué puede hacer Dios contigo, si te rindes hoy?


Hearing Him OrgLa Gracia que salvó a un miserable como yo (y como Pablo).


Links de Apoyo (CTA)

La conversión es solo el comienzo. Después de Damasco, Pablo tuvo que pasar años en el desierto aprendiendo a escuchar la voz de Dios. En el próximo episodio de la serie “El Incomparable”, viajaremos con él al Desierto de Arabia y descubriremos por qué Dios a veces nos “esconde” antes de usarnos.

Mientras tanto, si tienes un “Saulo” en tu vida (alguien difícil de convertir), no te rindas. Aprende a orar con eficacia descargando nuestra guía: 👉 Guía de Oración por Familiares Difíciles


Referencias Bíblicas Utilizadas

  • Hechos 9:1-19 (El relato central de la conversión y Ananías).
  • Hechos 7:58 y 8:1 (Saulo en la lapidación de Esteban).
  • Filipenses 3:5-6 (Las credenciales religiosas de Pablo).
  • 1 Timoteo 1:15 (Pablo se declara el primero de los pecadores).
  • Hechos 26:14 (Dura cosa es dar coces contra el aguijón).
  • Gálatas 1:13-14 (El celo perseguidor de Pablo).

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