Por el Equipo Hearing Him

Tiempo de Lectura Estimado: 14 minutos

Estás ante una decisión importante. Puede ser un cambio de trabajo, el inicio de una relación o una mudanza a otra ciudad. Oras. Ayunas. Pides una señal. Y entonces, un pensamiento surge en tu mente. Una impresión fuerte. El corazón se acelera. Pero, segundos después, la duda fría se instala: “¿Será que fue Dios quien habló conmigo, o fue solo mi propia voluntad disfrazada de espiritualidad? ¿Será el Espíritu Santo, o fue la pizza que cené anoche?”

Si ya viviste ese paralizante “estira y afloja” mental, bienvenido al club. La incapacidad de discernir la voz de Dios es la mayor causa de ansiedad espiritual en la Iglesia moderna. Vivimos con miedo de dar un paso en falso. Tenemos terror de decir “Dios dijo” y, en realidad, estar siguiendo nuestro propio ego engañoso.

Pero, ¿y si te dijera que Dios no está jugando a las escondidillas contigo? ¿Y si el problema no es el “silencio” de Dios, sino la “sintonía” de tu radio?

En este artículo crucial para la Fase 1 de Hearing Him, vamos a desmitificar lo sobrenatural. Vamos a salir de las suposiciones y entrar en la técnica espiritual de La Frecuencia. Porque Dios está hablando ahora mismo. La pregunta es: ¿en qué estación estás sintonizado?


La Teología de la Radio: El Transmisor Nunca Falla

La base bíblica para escuchar a Dios está en una declaración simple y absoluta de Jesús en Juan 10:27:

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.”

Nota que Jesús no dijo: “Mis ovejas espirituales, las que ayunan 40 días, tal vez escuchen mi voz”. Él afirmó un hecho biológico del Reino: Las ovejas oyen. Si has nacido de nuevo, tienes el hardware necesario para captar la Frecuencia de Dios. El Espíritu Santo vive dentro de ti.

Entonces, ¿por qué es tan difícil? Imagina que Dios es una estación de radio que transmite las 24 horas del día, tocando música clásica perfecta (Su voluntad). El problema es que tu mente también es una estación de radio, transmitiendo noticias caóticas, miedos, cuentas por pagar y deseos egoístas. Y el Diablo también tiene una estación pirata, transmitiendo mentiras y acusaciones.

El aire está lleno de ondas. Escuchar a Dios no es hacer que Él hable más fuerte; es aprender a filtrar el ruido para sintonizar la estación correcta.

En nuestro nuevo material, La Frecuencia, explicamos que la voz de Dios tiene una “firma sonora” única. Quien convive con Él, aprende a reconocer el timbre. Pero para quien está empezando, necesitamos Filtros.


Los 3 Filtros de Seguridad (La Prueba de Ácido)

¿Cómo saber si la idea de “dejarlo todo e irse de misiones” (o “comprar ese coche caro”) es de Dios o es una emoción pasajera? La Biblia nos da tres coladores infalibles. Si la “voz” que escuchaste no pasa por alguno de estos tres, descártala. No es Dios.

Filtro 1: La Prueba de las Escrituras (Logos vs. Rhema)

Dios nunca es esquizofrénico. Lo que Él le dice a tu corazón (Rhema) jamás contradecirá lo que Él ya dejó escrito en la Biblia (Logos). El Espíritu Santo no te va a mandar andar con una persona casada. No te va a mandar evadir impuestos para “ayudar a la obra”. No te va a mandar lastimar tu cuerpo.

La Biblia es el barandal de seguridad. Si la “revelación” que tuviste no tiene respaldo bíblico, o si distorsiona el carácter de Dios revelado en las Escrituras, es tu mente (o algo peor) hablando. Consejo práctico: Antes de decir “Dios me habló”, pregunta: “¿Dónde está escrito?”.

Filtro 2: La Prueba del Carácter (El Fruto del Espíritu)

La voz de Dios carga la personalidad de Dios. Santiago 3:17 describe cómo es la “sabiduría que viene de lo alto”: es, primeramente, pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia.

Analiza la “voz” que te está guiando:

  • ¿Genera miedo, pánico y condenación? (Probablemente no es Dios).
  • ¿Genera prisa y desesperación? (Dios raramente tiene prisa; el enemigo siempre corre).
  • ¿Infla tu ego y te hace sentir superior a los demás? (Cuidado, eso es carne).

La voz de Dios, incluso cuando nos corrige o nos desafía a hacer algo difícil, trae una paz profunda en el fondo del pozo. Edifica. Apunta hacia Jesús, no hacia nosotros.

Filtro 3: La Prueba de la Comunidad (La Multitud de Consejeros)

Proverbios dice que en la multitud de consejeros hay sabiduría. El “cristiano lobo solitario” es la presa más fácil para el engaño. Si Dios te habló algo grandioso, Él lo confirmará a través de personas maduras a tu alrededor.

Si sientes que Dios te está mandando hacer algo, pero tu pastor, tus padres, tu cónyuge y tus amigos maduros dicen “eso es una locura”, ten cuidado. Tu “antena” puede estar defectuosa. La humildad de someter tu “revelación” al juicio de otros es la mayor protección contra el engaño.


Rhema: Cuando la Palabra Explota en el Pecho

Hay una diferencia gigante entre leer la Biblia como un libro de historia y escuchar a Dios a través de la Biblia. El Logos es la Palabra escrita, general, para todos. El Rhema es la Palabra “soplada”, específica, para ti, ahora.

¿Sabes cuando estás leyendo un versículo que ya leíste mil veces, pero de repente “salta” de la página, tu corazón arde y empiezas a llorar? Eso es un Rhema. Eso es Dios usando el texto antiguo para hablar sobre tu problema actual. Es en esa frecuencia donde la vida sucede.

Muchas personas no viven milagros porque viven solo de teología (conocimiento intelectual), pero no de revelación (conocimiento relacional). Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra [Rhema] que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

¿Te estás alimentando de pan duro o de pan fresco?


¿Cómo Sintonizar la Estación Correcta? (El Método Práctico)

Discernir no es un don místico para “profetas de élite”. Es una habilidad que se entrena, como tocar la guitarra o aprender inglés. Cuanto más tiempo pasas en silencio en Su presencia, más familiar se vuelve Su voz.

En nuestro lanzamiento más reciente, el libro La Frecuencia, no nos quedamos solo en la teoría. Creamos un “Manual de Sintonía”. Enseñamos ejercicios prácticos para:

  1. Callar el ruido interno (la técnica del silencio activo).
  2. Identificar las interferencias (emociones, traumas, voces externas).
  3. Registrar y validar lo que Dios habla (el poder del diario espiritual).

No intentes tomar las decisiones más importantes de tu vida (matrimonio, carrera, ministerio) “echando un volado” espiritual (cara o cruz). Dios quiere conversar contigo sobre esos asuntos en la mesa de la cena.


Conclusión: El Silencio Se Acabó

El cielo no está en silencio. El problema es que nuestro mundo es muy ruidoso. Dios está hablando sobre tu futuro ahora mismo. Él está susurrando la dirección para salir de esa crisis. Él está cantando canciones de libertad sobre tu familia.

Pero Él habla en una frecuencia baja y suave (“silbo apacible”, como Elías descubrió). Para oír, necesitas detenerte. Necesitas sintonizar.

¿Estás dispuesto a aprender el idioma del Espíritu? ¿Estás listo para cambiar la duda angustiante por la certeza de quien dice: “Yo sé en quién he creído”?

Tu viaje para escuchar a Dios con claridad comienza ahora. No des ni un paso más en la oscuridad. Enciende la luz.


Este artículo es la introducción al tema vital de nuestro nuevo lanzamiento. Si quieres la guía completa, el paso a paso y las herramientas para desbloquear tus oídos espirituales, el E-book 4 “La Frecuencia” ya está disponible.

Quiero Aprender a Escuchar la Voz de Dios Ahora

Para más estudios sobre cómo vivir una vida guiada por el Espíritu, explora nuestro Blog Oficial.

Postagens/Posts/Publicaciones