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Serie: Mitos y Verdades de la Vida Cristiana (Episodio 5 de 7)

Palabras clave: sentir la presencia de dios, fe vs sentimientos, dios en silencio, noche oscura del alma, omnipresencia de dios, salmo 13, escuchar la voz de dios, madurez espiritual.


Introducción: La Dictadura del “Escalofrío Gospel”

Vas al culto del domingo por la noche. La alabanza está increíble, las luces bajan, la banda toca ese acorde menor que conmueve el alma. Cierras los ojos, levantas las manos, lloras copiosamente y sientes un calor en el pecho. Sales de allí flotando: “¡Wow, Dios estaba allí! ¡Sentí una unción poderosa!”

Luego llega el martes lluvioso. Estás cansado, estresado con el tráfico, te peleaste con alguien en el trabajo y tienes dolor de cabeza. Intentas orar en tu cuarto, pero parece que estás hablando con la pared. Nada de llanto. Nada de calor. Nada de escalofríos. Solo silencio, aburrimiento y el ruido del ventilador.

Inmediatamente, el “Mito del Sentimiento” ataca tu mente con preguntas acusadoras:

  • “¿Qué hice mal?”
  • “¿Será que el Espíritu Santo se fue?”
  • “¿Dios está enojado conmigo?”
  • “Mi oración no pasó del techo.”

Muchos cristianos viven como adictos a la adrenalina espiritual. Miden la cercanía de Dios por la intensidad de la emoción que sienten en la piel.

  • Si sienten escalofríos, Dios está cerca.
  • Si no sienten nada, Dios está lejos (o muerto).

Esto no es fe bíblica; esto es dependencia emocional. Y es una trampa peligrosa que te impide madurar. Hoy, en el Detox Espiritual #5, vamos a destruir esta dictadura del sentimiento. Vamos a aprender la diferencia vital entre el Hecho de la presencia de Dios y la Sensación de la presencia de Dios. Si quieres dejar de oscilar tu fe con cada cambio de humor, este texto es tu carta de libertad.


1. El Gran Error: Confundir “Omnipresencia” con “Manifestación”

Para comenzar la cura, necesitamos una clase rápida de teología (prometo que será simple y liberadora). La Biblia distingue claramente dos formas de la presencia de Dios. El sufrimiento surge cuando mezclamos las dos cosas.

A. La Omnipresencia (El Hecho Inmutable)

Dios es Infinito. Él no es un cuerpo físico que necesita desplazarse del Punto A al Punto B. Él está en todos los lugares, sosteniendo la existencia de los átomos de la realidad. El Salmista entendió esto:

“¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Salmo 139:7-8)

La Omnipresencia es un atributo de la naturaleza de Dios, no una recompensa por tu buen comportamiento. Incluso si estás pecando, rebelde, durmiendo o aburrido, Dios está allí. Él estaba con Jonás dentro del pez (en el fondo del mar, huyendo) tanto como estaba con Moisés en el monte Sinaí. Hecho: Nunca estás solo. Nunca. Punto final. Esto es independiente de tus escalofríos.

B. La Presencia Manifiesta (La Experiencia Sensorial)

Es cuando Dios, por Su soberanía, decide hacer Su presencia perceptible a nuestros sentidos humanos limitados. Puede ser un escalofrío, una paz súbita que inunda el cuarto, una visión, o ese “peso” de gloria en el culto. Esto es un regalo. Es una “caricia” de Dios. Pero no es la regla constante.

El Error Fatal: Creer que Dios solo está presente (Tipo A) cuando Él está manifiesto (Tipo B). Esto es como decir que el Sol solo existe en días de verano sin nubes. En un día nublado y lluvioso, no ves el Sol, no sientes su calor en la piel, y el día está gris. Pero, ¿el Sol sigue allí? Sí. Si el Sol desapareciera solo porque está nublado, la Tierra se congelaría y moriríamos en minutos. Dios sostiene tu vida y escucha tu oración incluso en los “días nublados” del alma, cuando no sientes nada. El calor puede haberse ido, pero la gravedad de la Gracia continúa sosteniéndote.


2. La Escuela del Desierto: ¿Por Qué Dios Guarda Silencio?

Si Dios nos ama tanto, ¿por qué esconde Su rostro? ¿Por qué no nos da escalofríos las 24 horas del día para sentirnos siempre seguros y amados?

La respuesta puede doler, pero es necesaria: Porque Dios quiere criar Hijos Adultos, no Bebés Eternos.

Imagina a una madre enseñando a un bebé a caminar.

  • Fase 1: Ella sostiene sus dos manos. El bebé siente el toque firme. Se siente seguro. Se ríe.
  • Fase 2: Para que el bebé aprenda a caminar solo y fortalezca las piernas, la madre necesita, en algún momento, soltar las manos.
  • Ella se aleja dos metros. ¿Ella todavía está en la sala? Sí. ¿Ella está mirando con amor? Sí. ¿Ella correrá si él cae de cabeza? Sí.
  • Pero el bebé ya no siente el toque. Entra en pánico por un segundo. Pero entonces, da un paso. Y otro.

Si Dios te hiciera sentir éxtasis espiritual cada vez que oraras, no amarías a Dios; amarías la dopamina (la hormona del placer). Serías un adicto a las sensaciones, no un adorador del Creador. Dios retira la “sensación” periódicamente para probar tu corazón: ¿Amas al Dador o solo las dádivas? ¿Amas a Dios o amas el “viaje” que Él te da?

El gran místico cristiano San Juan de la Cruz llamó a esto “La Noche Oscura del Alma”. Es un período de aridez espiritual permitido por Dios para purificar nuestra fe, quitando las rueditas de la bicicleta para que aprendamos a pedalear por convicción.


3. El Ejemplo de David: Fe en Medio de la Sequía

¿Crees que eres el único que se siente ignorado por Dios? Abre tu Biblia en el Salmo 13. David, el hombre conforme al corazón de Dios, comienza el salmo con una honestidad brutal:

“¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas en mi corazón cada día?” (Salmo 13:1-2)

Mira esto. David no sentía a Dios. Sentía abandono. Sentía que Dios le había dado la espalda. Pero no dejes de leer. Mira cómo termina el Salmo, solo cuatro versículos después:

“Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien.” (v. 5-6)

¿Qué cambió entre el versículo 1 y el 6? ¿La situación de David cambió? No. ¿Dios apareció en una nube de fuego? No. Lo que cambió fue el enfoque de David. Él dejó de mirar su sentimiento inestable (“me siento olvidado”) y miró el carácter inmutable de Dios (“Tú eres misericordioso”). Esto es Fe: Es decir “Me siento solo y triste, PERO Tu Palabra dice que Tú estás conmigo. Y Tu Palabra es más verdadera que mi sentimiento. Entonces, voy a cantar aunque no tenga ganas.”


4. El Peligro de la “Teología del Escalofrío”

Basar tu vida cristiana en sentimientos es construir una casa sobre arenas movedizas. ¿Por qué? Porque los sentimientos son mentirosos, inestables e influenciables.

  • Biología: Puedes sentir que Dios está lejos solo porque dormiste mal, tienes síndrome premenstrual, falta de vitamina D o comiste algo en mal estado.
  • Manipulación: Puedes sentir una “presencia” fuerte en un concierto de rock secular o en una película de Disney solo porque la música usa progresiones armónicas hechas para emocionar. El escalofrío no es sinónimo de Espíritu Santo; es una respuesta fisiológica.
  • Engaño: La Biblia dice que el corazón es “engañoso más que todas las cosas” (Jeremías 17:9).

Si esperas “tener ganas” para orar, nunca orarás consistentemente. Si esperas “sentir amor” para perdonar a tu enemigo, nunca perdonarás. Si esperas “sentir a Dios” para obedecer, vivirás en desobediencia en los días malos.

El cristiano maduro obedece porque decidió, no porque sintió. El Amor (Ágape) en la Biblia no es un sentimiento cálido; es una acción de sacrificio. Jesús no “tuvo ganas” de ir a la cruz (al contrario, Él sudó sangre de angustia), sino que fue por convicción y obediencia. La mayor prueba de amor no es el llanto en el culto, es la obediencia en el lunes seco.


5. ¿Cómo Orar Cuando el Cielo Parece de Bronce?

Ok, entendí la teoría. Pero en la práctica, ¿cómo mantener la vida devocional cuando parece que estoy hablando solo y el aburrimiento se apodera de mí?

1. Ora la Verdad, no la Emoción

No intentes fabricar sentimientos. No intentes exprimirte, hacer fuerza o gritar para ver si “sientes” algo. Dios no es sordo, y no se impresiona con el teatro. Llega ante Dios y sé radicalmente honesto: “Padre, hoy mi corazón está seco. No siento nada. Siento aburrimiento. Pero estoy aquí. Estoy aquí porque Tú eres digno, no porque yo estoy emocionado. Recibe mi oración seca como ofrenda de fidelidad.” Dios valora esa oración honesta mil veces más que la oración “fake” llena de aleluyas vacíos.

2. Usa la “Muleta” de la Palabra

Cuando no tengas palabras o sentimientos, usa las palabras de quien ya tuvo. Abre en los Salmos. Lee en voz alta. “Señor, como dice el Salmo 23, Tú eres mi pastor. Aunque ande en valle de sombra de muerte (y siento que estoy en él ahora), no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo.” La Palabra de Dios tiene poder propio (Hebreos 4:12), independiente de tu emoción. Deja que la Biblia cargue tu oración cuando tus emociones fallen.

3. Alaba por Principio, no por Pasión

La Biblia habla de “sacrificio de alabanza” (Hebreos 13:15). ¿Por qué se llama “sacrificio”? Porque duele. Porque cuesta. Alabar cuando todo va bien, el dinero está en la cuenta y la salud está excelente es fácil; hasta un ateo hace eso. Pero alabar cuando Dios está en silencio, cuando el dolor aprieta y el cielo parece de bronce… eso es lo que confunde al infierno. Eso es adoración pura. Canta una canción que afirme la soberanía de Dios, aunque tengas el pecho vacío.


6. La Prueba Final: Tomás vs. Jesús

Recuerda al apóstol Tomás. Él dudó de la resurrección. Dijo: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos… no creeré” (Juan 20:25). Impuso una condición sensorial: “Necesito ver y tocar para creer”. Jesús, en su infinita misericordia, se le aparece, deja que lo toque, pero dice la frase que define nuestra era y nuestra vida:

“Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” (Juan 20:29)

Jesús estaba hablando de ti. Tú, que te levantas temprano, tomas el autobús lleno, enfrentas a un jefe difícil, llegas a casa cansado y, aun sin ver ángeles, sin escuchar voces audibles y sin sentir escalofríos, abres la Biblia y dices “Creo en Ti, Señor”. Tú eres el bienaventurado. Tu fe “seca” y perseverante es preciosa para Dios. Prueba que no eres un interesado espiritual en busca de milagros, sino un amigo fiel en busca de relación.


Conclusión: El Silencio no es Ausencia

El maestro siempre guarda silencio durante el examen. No porque se haya ido del salón, no porque no le importe, sino porque quiere ver si el alumno aprendió la lección y sabe aplicar el conocimiento sin ayuda inmediata.

Si estás pasando por un tiempo de silencio, no te desesperes. Dios no te abandonó. Solo te está promoviendo de nivel. Te está enseñando a andar sin rueditas.

La oración sin escalofrío, hecha por pura fe y obediencia, es la música más linda que llega al Trono de Dios. Sigue orando. Sigue leyendo. Sigue yendo. Un día, la nube pasará, y verás que Él estuvo a tu lado todo el tiempo, sosteniendo tu mano en la oscuridad.


Hearing Him OrgAprende a escuchar el susurro, no solo el trueno.


Links de Apoyo (CTA)

¿Está difícil cruzar este desierto solo? Nuestra serie “Primeros Pasos” tiene una guía práctica de cómo construir una vida de oración sólida, basada en la Roca de la Verdad y no en la arena movediza de los sentimientos:

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