01. El Escenario
En Getsemaní, Jesús enfrentó la batalla más dura. Sudando sangre, oró la oración que define la adoración verdadera: "Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
"Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya."
02. La Esencia
Creemos que adorar es decirle a Dios qué hacer. Getsemaní enseña que el nivel más alto es rendir nuestro "derecho" a elegir. Es cuando el "yo" muere. Adoró no con cantos, sino sacrificando Su voluntad.
03. Mi Voz
¿Puedes adorar cuando Dios dice "No" a tu plan A? Esta adoración es dolorosa pero genera vida. Al decir "Hágase tu voluntad", dejas de luchar contra Dios y fluyes con Él. La rendición es la puerta a la resurrección.