01. El Escenario
Al entrar en la Tierra Prometida, el israelita debía poner la primera cosecha en una canasta, ir al sacerdote y recitar: "Un arameo errante fue mi padre... Dios nos trajo aquí".
"Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová."
02. La Esencia
La gratitud de las primicias mata la arrogancia. Declara: "No es mi fuerza, es Tu gracia". Dar lo primero santifica el resto. Reconoce a Dios como Dueño.
03. Mi Voz
¿Honras a Dios con lo "primero"? ¿Primer tiempo, primer ingreso? No des sobras. Toma tu canasta, recuerda tu origen y celebra. El gozo es más dulce tras la gratitud.