01. El Escenario
Isaías vio al Señor alto y sublime. Los serafines lo rodeaban. Detalle impactante: usaban cuatro alas para esconderse (rostro y pies) y solo dos para volar.
"Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria."
02. La Esencia
La adoración celestial es reverencia absoluta ante la Santidad (Kadosh). Los seres más puros no se atreven a mirar la gloria. Cantan "Santo, Santo, Santo". Adorar es reconocer que Dios es "Totalmente Otro".
03. Mi Voz
Nuestra adoración a veces es demasiado casual. Isaías enseña que la gloria nos deshace ("¡Ay de mí!"). Pero en este temor reverente, el carbón toca nuestros labios, purifica y envía. Adoración sin reverencia es ruido.