Serie: Especiales de Profundización (Vol. 4)

Tema: Neumatología (Doctrina del Espíritu Santo) e Historia de la Iglesia

Texto Base: Hechos 2:1-13 / 1 Corintios 12-14

Tiempo de Lectura Estimado: 25 minutos

Pocos asuntos han dividido tanto a la Iglesia de Cristo en los últimos 2,000 años como el Don de Lenguas. De un lado, tenemos el hielo del Racionalismo, que dice: “Todo eso acabó con los apóstoles; quien habla en lenguas hoy está loco o endemoniado”. Del otro lado, tenemos el fuego del Fanatismo, que dice: “Si no hablas en lenguas, no tienes el Espíritu Santo; el culto tiene que ser un caos para ser poderoso”.

En medio de este tiroteo teológico, el cristiano sincero se confunde. Ve personas girando y gritando sílabas repetitivas y pregunta: “¿Eso es el Espíritu Santo?”. Lee 1 Corintios 14 y ve a Pablo diciendo “no prohíban hablar en lenguas” y pregunta: “¿Entonces debo buscar eso?”.

Para responder a estas preguntas con profundidad, no podemos quedarnos solo en la superficie. Necesitamos hacer un viaje con dos paradas:

  1. La Parada Bíblica: ¿Qué enseñó realmente Pablo sobre el uso, el abuso y el propósito de las lenguas?
  2. La Parada Histórica: ¿Qué fue el Montanismo (siglo II) y cómo ese movimiento antiguo explica el desorden que vemos en muchas iglesias neopentecostales hoy?

Hoy, vamos a aprender a diferenciar el “Fuego del Altar” (que purifica e ilumina) del “Fuego Extraño” (que solo hace ruido y quema).


I. Las Dos Caras del Don: Hechos 2 vs. 1 Corintios 14

La primera confusión que necesitamos deshacer es la definición. No toda “lengua” en la Biblia es la misma cosa. El Nuevo Testamento presenta dos fenómenos distintos, con propósitos distintos.

1. Xenolalia (Hechos 2): La Señal para el Mundo

En el Día de Pentecostés, el Espíritu descendió y los discípulos comenzaron a hablar “en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse” (Hechos 2:4 – NVI). ¿El resultado? Judíos de todas las naciones (Partos, Medos, Elamitas) escucharon en su propio idioma materno. Esto es Xenolalia (Xenos = Extranjero + Lalia = Habla). Eran idiomas humanos reales, que los discípulos no habían estudiado. Propósito: Evangelismo y Señal de Juicio. Dios estaba revirtiendo la Torre de Babel. Era una señal pública para los incrédulos de que el Evangelio ahora era global.

2. Glosolalia (1 Corintios 14): La Señal para el Alma

En Corinto, la cosa era diferente. Pablo dice:

“Porque el que habla en lenguas no habla a los demás, sino a Dios. En realidad, nadie le entiende lo que dice, pues habla misterios por el Espíritu.” (1 Corintios 14:2 – NVI)

Aquí no es un idioma humano para predicar a los extranjeros (pues “nadie le entiende”). Es un lenguaje de oración espiritual. Propósito: Edificación Personal. “El que habla en lenguas se edifica a sí mismo” (1 Co 14:4). Es una herramienta devocional para cuando nuestra inteligencia humana llega al límite y nuestro espíritu necesita comunicarse directamente con Dios (el “gemido indecible” de Romanos 8:26).

El Error Común: Muchos críticos atacan las lenguas de hoy diciendo: “No son idiomas reales como en Hechos 2, por lo tanto son falsas”. Olvidan que Pablo describe una categoría de lenguas que no son para los hombres, sino para Dios. El propio Pablo dice: “Si hablo en lenguas humanas y angelicales…” (1 Co 13:1).


II. La Alerta Histórica: ¿Quién fue Montano?

Para entender el peligro del exceso, necesitamos salir de la Biblia por un minuto e ir al año 156 d.C., en la región de Frigia (actual Turquía). La Iglesia primitiva estaba comenzando a institucionalizarse. Los cultos se estaban volviendo más organizados. Apareció entonces un hombre llamado Montano, recién convertido del paganismo (había sido sacerdote de la diosa Cibeles, conocida por cultos de éxtasis frenético). Montano, junto con dos profetisas (Priscila y Maximila), comenzó un movimiento llamado “La Nueva Profecía”.

Ellos predicaban y entraban en trances violentos. Rodaban por el suelo. Hablaban lenguas ininteligibles de forma descontrolada. Pero el error de Montano no fue solo el ruido. Fue la teología:

  1. La Pérdida de la Razón: Montano decía que, cuando el Espíritu venía, la mente humana debía ser “apagada”. El profeta era como una lira pasiva siendo tocada por Dios.
  2. La “Nueva” Revelación: Ellos decían que lo que hablaban en éxtasis tenía la misma (o mayor) autoridad que las Escrituras y los Apóstoles. Montano llegaba a decir: “Yo soy el Padre, el Hijo y el Paráclito”.
  3. El Elitismo Espiritual: Ellos dividían la iglesia entre los “Neumáticos” (espirituales, que hablaban en lenguas y profetizaban como ellos) y los “Psíquicos” (carnales, cristianos comunes).

La Iglesia rechazó el Montanismo. No porque la Iglesia odiara al Espíritu Santo, sino porque la Iglesia entendió que el Espíritu Santo no anula la mente de Cristo y no contradice las Escrituras.

El Paralelo Moderno: Hoy, vemos el “Fantasma de Montano” en muchos lugares. Predicadores que dicen: “¡No pienses, solo siente!”. Cultos donde la histeria colectiva es vista como avivamiento. Personas que dicen “Dios me dijo” para justificar absurdos que contradicen la Biblia. Eso no es Pentecostés; eso es Montanismo reeditado.


III. La Regulación Paulina: El Freno de Mano

Volvemos a la Biblia. La iglesia de Corinto era la “iglesia montanista” antes de Montano. Amaban los dones, pero eran infantiles, carnales y caóticos. Pablo no les manda dejar de usar los dones (como haría un cesacionista). Él les manda madurar en el uso de los dones. En 1 Corintios 14, Pablo establece las “Leyes de Tránsito” para el mover del Espíritu.

1. La Regla de la Inteligibilidad (Mente vs. Espíritu)

“Porque, si oro en lenguas, mi espíritu ora, pero mi entendimiento no se beneficia en nada. ¿Qué debo hacer entonces? Pues orar con el espíritu, pero también con el entendimiento…” (1 Co 14:14-15)

Pablo destruye la idea de que “ser espiritual es ser irracional”. Él dice: Yo quiero las dos cosas. El fervor del espíritu y la claridad de la mente. En el culto público, la mente tiene prioridad. ¿Por qué? Por amor al prójimo.

“Sin embargo, en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para instruir a los demás, que diez mil palabras en lenguas.” (v. 19) Aplicación: Si estás en tu cuarto (Lugar Secreto), habla 10,000 palabras en lenguas. Edifícate. Pero si tomas el micrófono en la iglesia y hablas en lenguas sin interpretación, no estás edificando a la iglesia; te estás exhibiendo.

2. La Regla del Control (El Fruto del Dominio Propio)

“El don de profecía está bajo el control de los profetas.” (v. 32)

Esta es la prueba de fuego contra el emocionalismo pagano. En el paganismo (y en el espiritismo), el espíritu “toma” a la persona. Ella cae, se convulsiona y dice: “No me pude aguantar, fue más fuerte que yo”. Pablo dice: Mentira. El Espíritu Santo es un caballero. Él concede el poder, pero el profeta mantiene las manos en el volante. Dios no viola tu libre albedrío ni tu dignidad. Si alguien empieza a gritar y correr interrumpiendo la predicación y dice “fue el Espíritu”, bíblicamente hablando, o fue la carne queriendo atención, o fue un espíritu de desorden. El Espíritu de Dios produce Dominio Propio (Gálatas 5:23).

3. La Regla del Orden (Dios Cosmopolita)

“Porque Dios no es un Dios de desorden, sino de paz.” (v. 33) “Pero todo debe hacerse de una manera apropiada y con orden.” (v. 40)

Un culto caótico, donde nadie entiende nada, donde hay gritos desconectados y miedo, no refleja el carácter de Dios. Dios organizó el universo (Cosmos) a partir del Caos. El Espíritu siempre trae orden (Génesis 1). Donde hay caos persistente, el Espíritu está siendo contristado, no exaltado.


IV. ¿Cómo Discernir el Verdadero Fuego?

Entonces, ¿cómo saber si la experiencia es genuina? ¿Cómo saber si el hablar en lenguas es del Espíritu, de la psicología humana o del diablo? La Biblia nos da la prueba de fuego:

1. ¿El Foco es Cristo?

“Por eso les advierto que nadie que esté hablando por el Espíritu de Dios puede maldecir a Jesús; y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», sino por el Espíritu Santo.” (1 Co 12:3) Los dones verdaderos exaltan a Jesús, no al portador del don. Si las lenguas llaman la atención hacia el “Súper Apóstol” y hacen que la iglesia se olvide de la Cruz, es fuego extraño.

2. ¿Genera Amor? Pablo coloca el famoso capítulo del Amor (1 Corintios 13) emparedado entre los capítulos de los dones (12 y 14). No es accidente. Él dice: “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena” (1 Co 13:1). Lenguas sin amor son solo ruido. Personas que hablan en lenguas en el culto, pero chismean en el pasillo, destruyen a la familia en casa y tratan mal al mesero, no están llenas del Espíritu; están llenas de religiosidad ruidosa. La señal de la plenitud del Espíritu no es el don (carisma), es el fruto (carácter).

3. ¿Hay Interpretación (en el Público)? Si hay lenguas en el culto público, debe haber interpretación. Si no hay intérprete, “que guarde silencio en la iglesia” (1 Co 14:28). Esta orden es frecuentemente desobedecida hoy. La insistencia en hablar lenguas en el micrófono sin traducción es desobediencia bíblica directa.


V. El Peligro del Otro Extremo: El “Cesacionismo Frío”

Hablamos mucho sobre los abusos, pero necesitamos alertar sobre el error opuesto: el miedo a lo sobrenatural. Muchas iglesias históricas (“tradicionales”), con miedo al fantasma del Montanismo y de los excesos neopentecostales, “tiraron al bebé junto con el agua sucia”. Ellas apagaron el Espíritu (1 Tesalonicenses 5:19). Se volvieron cerebrales, secas y académicas.

Pablo termina el capítulo 14 con una directriz de equilibrio perfecto:

“Así que, hermanos míos, ambicionen el don de profetizar, y no prohíban hablar en lenguas.” (v. 39)

“No prohíban.” Si tú prohíbes, amputas una herramienta de edificación y guerra espiritual que Dios le dio a Su Iglesia. El don de lenguas (en el ámbito privado/devocional) es un arma poderosa para:

  1. Edificación Personal: Recargar la batería espiritual (Judas 20).
  2. Intercesión Profunda: Orar la voluntad de Dios cuando no sabemos qué pedir (Romanos 8).
  3. Descanso Espiritual: Isaías 28:11-12 asocia las “lenguas extrañas” al descanso y refrigerio para el cansado.

No le tengas miedo al don por causa de aquellos que lo usan mal. No dejes de usar dinero porque alguien lo falsificó. Lo falso solo existe porque lo verdadero es valioso.


VI. Aplicación Práctica: El “Manual de Uso” para Hoy

¿Cómo aplicamos esto en nuestra vida devocional y comunitaria?

1. Busca el Don (Sin Ansiedad): Pablo dice: “Empéñense en seguir el amor y ambicionen los dones espirituales” (1 Co 14:1). Tú puedes y debes pedirle a Dios: “Señor, si hay un lenguaje de oración que puede edificarme, yo lo quiero. Bautízame con poder”. Pero no hagas de esto una condición para la salvación. No crees un trauma si no sucede hoy. Recíbelo por la fe, no por la fuerza del grito.

2. Úsalo en el Lugar Secreto: La mayor utilidad de las lenguas es en tu cuarto.

Cuando estés ansioso, sin palabras, con la mente hirviendo, comienza a orar en el espíritu (aunque sea en voz baja). Deja que el Espíritu Santo pacifique tu mente a través de tu espíritu. Es una terapia divina.

3. Ten Decencia en Público: Si sientes ganas de orar en lenguas durante la alabanza en la iglesia, excelente. Pero pregúntate: “¿Estoy gritando para mostrar que soy espiritual? ¿Estoy incomodando al que está al lado?”. El Espíritu es educado. Puedes orar en lenguas susurrando. El poder no está en los decibeles.

4. Juzga las Profecías: Si alguien viene con una “profecía extraña”, usa el filtro de la Palabra. “¿Esto concuerda con la Biblia? ¿Esto glorifica a Cristo? ¿El carácter de esta persona respalda lo que dice?”. No aceptes el “yugo” de profetas manipuladores que usan el “Dios me dijo” para controlar tu vida, tu dinero o tu matrimonio.


Conclusión: El Camino Más Excelente

La Iglesia necesita desesperadamente al Espíritu Santo. Sin Él, somos solo un club social con música gospel y conferencias morales. Necesitamos el poder. Necesitamos las señales. Necesitamos las lenguas y las sanidades.

Pero necesitamos, con la misma urgencia, la Madurez. Pablo nos llama a ser “como niños en cuanto a la malicia, pero adultos en su modo de pensar” (1 Co 14:20). Ser adulto es saber usar el fuego para cocinar y calentar, sin incendiar la casa.

Que nuestra búsqueda no sea por el escalofrío, sino por el carácter de Cristo. Que nuestras lenguas no sean solo “extrañas”, sino que sean lenguas de amor, de verdad y de fuego que purifica. Porque, al final, las lenguas cesarán y las profecías desaparecerán (1 Co 13:8), pero el Amor permanecerá para siempre.

Busca el Don. Pero, por encima de todo, busca al Dador.


“No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu.”Efesios 5:18

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