Tiempo de lectura estimado: 20-25 minutos

Serie: Vida Real: Madurez en la Práctica (Episodio 5)

Palabras clave: el diezmo en el nuevo testamento, teología de la prosperidad vs biblia, dinero en la biblia, avaricia e idolatría, el diezmo es ley o gracia, generosidad cristiana, 2 corintios 9, malaquías 3 contexto.


Introducción: El Momento Más Incómodo del Culto

Es domingo por la mañana. La alabanza estuvo hermosa, la presencia de Dios se sentía real y los corazones estaban abiertos. De repente, la música cambia, el pastor (o el director de alabanza) toma el micrófono y la atmósfera en el salón sufre un cambio sutil, pero perceptible. Llegó la “Hora de los Diezmos y las Ofrendas”.

Para muchos cristianos, este es el momento de mirar sus zapatos, revisar el celular o decidir repentinamente que necesitan ir al baño. Para otros, es un momento de culpa: “Dios mío, no tengo nada para dar hoy, qué vergüenza.” Y para una gran parte de la iglesia, es un momento de profunda sospecha: “Ahí vienen, a pedir dinero otra vez. ¿De verdad la iglesia necesita esto? ¿El pastor quiere cambiar de coche? ¿Esto es solo un negocio?”

¿Por qué el dinero genera tanta incomodidad y tensión en la iglesia? Porque hemos sido heridos por dos extremos teológicos peligrosos:

  1. El Abuso de la Prosperidad: Predicadores que han transformado el Evangelio en una transacción comercial. “Dale 100 pesos a Dios y Él te devolverá 1,000”. Manipulan la codicia humana y tratan a Dios como una inversión financiera de alto rendimiento o una máquina tragamonedas cósmica.
  2. La Reacción de la Avaricia: Para evitar ser “manipulados”, cerramos el puño. Nos volvemos cínicos. Pensamos que Dios es Espíritu y no le importan las cosas materiales. Decimos: “El diezmo es de la Ley, yo vivo bajo la Gracia, así que no necesito dar nada.”

¿El resultado? Una generación de cristianos que cantan “Rindo todo a Ti” con las manos levantadas, pero que, en su práctica financiera, viven como ateos prácticos.

Necesitamos sanidad en esta área. Jesús habló más sobre dinero (cerca del 15% de todas sus enseñanzas registradas) que sobre el Cielo y el Infierno juntos. ¿Por qué? ¿Es porque Dios está en quiebra y necesita nuestras monedas para pavimentar las calles de oro? No. Él es el dueño del oro y de la plata (Hageo 2:8). Él habla de dinero porque el dinero es el principal competidor de Dios por el trono de tu corazón. Hoy, vamos a limpiar el terreno de manipulaciones y mirar lo que la Biblia realmente dice sobre tu cartera. Vamos a descubrir que la generosidad no se trata de pagar una factura a la iglesia, sino de romper el poder de Mamón sobre tu vida.


1. El Diagnóstico: ¿Quién es tu Dueño? (Mamón vs. Dios)

¿Alguna vez has notado que Jesús le da al dinero un “nombre propio”? En Mateo 6:24, Él dice:

“Ninguno puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas (Mamón).”

En muchas traducciones modernas dice “Dinero” o “Riquezas”, pero el término arameo original que usó Jesús fue Mamón. Él personificó el dinero. Trató a la riqueza no como un objeto inanimado (papel y metal), sino como una Potestad Espiritual. El dinero tiene un espíritu detrás. Tiene una voz. Hace promesas que suenan exactamente como las promesas de Dios.

  • Mamón promete: “Si me tienes, estarás seguro.” (Mentira; los ricos también mueren, se enferman y enfrentan tragedias).
  • Mamón promete: “Si me tienes, serás feliz y amado.” (Mentira; muchas personas ricas están profundamente solas y deprimidas).
  • Mamón promete: “Soy poder. Soy libertad.”

El dinero es un excelente siervo, pero un pésimo amo. Si tú lo dominas, construye hospitales, alimenta a los hambrientos, envía misioneros y bendice a tu familia. Si él te domina a ti, te hace vender tus principios, abandonar a tu familia y perder tu alma.

Por eso el diezmo y la ofrenda no son una “cuota de membresía” del club de la iglesia. Son un Arma de Guerra. Cada vez que recibes tu sueldo y separas la primera parte para el Reino de Dios, estás declarando la guerra a Mamón. Le estás diciendo a tu dinero: “Tú no eres mi dueño. Tú no eres mi fuente de seguridad. Dios es mi fuente. Puedo vivir mejor con el 90% bendecido por Dios, que con el 100% maldito por la avaricia.”

La entrega financiera es el acto espiritual de destronar al dinero y entronizar a Cristo. Es una declaración de independencia del materialismo que esclaviza a nuestra cultura.


2. El Origen: ¿El Diezmo es Ley o Corazón?

El argumento más común hoy en día es: “El diezmo es parte de la Ley de Moisés. Yo soy cristiano del Nuevo Testamento, soy libre de la Ley, así que no necesito diezmar.”

Revisemos la Biblia. ¿Aparece el diezmo en la Ley de Moisés (Levítico 27)? Sí. Pero, ¿aparece antes de la Ley? Sí.

Ve a Génesis 14. Abraham (el padre de la fe) regresa de una guerra. Se encuentra con Melquisedec (un sacerdote misterioso que tipifica a Jesús). Abraham, espontáneamente, sin ninguna ley escrita, sin que nadie se lo ordenara, “le dio a él los diezmos de todo” (Génesis 14:20). ¿Por qué hizo esto Abraham? No fue por miedo a una maldición. No fue por obligación legal. Fue por Gratitud. Él reconoció: “Fue Dios quien me dio la victoria. Todo lo que tengo viene de Él. Quiero honrarlo devolviendo las primicias.”

Más tarde, en Génesis 28, Jacob también propone dar el diezmo, mucho antes de que Moisés subiera al Monte Sinaí.

El Principio: La Ley de Moisés simplemente reguló una práctica que ya existía en los corazones de los patriarcas. El diezmo es un principio de Honra y Primicias. Si la Gracia (Nuevo Testamento) es superior a la Ley, ¿acaso produce menos generosidad? Piénsalo bien:

  • La Ley decía: “No matarás”. La Gracia dice: “Ni siquiera odies a tu hermano”. (La Gracia eleva el estándar).
  • La Ley decía: “No cometerás adulterio”. La Gracia dice: “Ni siquiera mires con lujuria”. (La Gracia profundiza el estándar).
  • La Ley decía: “Da el 10%”. ¿Diría la Gracia: “Da el 2%” o “No des nada”?

La Gracia nunca disminuye la ofrenda; la aumenta y la hace voluntaria. Zaqueo, cuando encontró la Gracia (Jesús), no dio el 10%. Dijo: “Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres” (Lucas 19:8). Aquellos tocados por la Gracia se dan cuenta de que el 100% pertenece a Dios, y se convierten en los dadores más alegres del mundo. El diezmo en el Nuevo Testamento no es el techo (el máximo); es el piso (el punto de partida) de la generosidad.


3. La Prueba de Malaquías 3: ¿Robando a Dios?

Este es el texto más famoso (y a veces mal usado) sobre el diezmo.

“¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado… En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición…” (Malaquías 3:8-9)

Muchos predicadores usan esto para aterrorizar a la congregación: “¡Si no diezmas, el devorador va a chocar tu coche o hacer que te enfermes!” Esto es terrorismo espiritual. En Cristo, Jesús se hizo maldición por nosotros para que pudiéramos ser redimidos (Gálatas 3:13). No diezmas para evitar al diablo; diezmas porque amas a Dios.

Pero el principio de Malaquías sigue siendo válido: La Retención genera Escasez. Cuando Israel dejó de contribuir, el Templo se quedó sin recursos, los sacerdotes tuvieron que ir a trabajar al campo para sobrevivir y el culto cesó. La nación entera sufrió. Dios dice: “Traed todos los diezmos… y probadme ahora en esto.” Es el único lugar en la Biblia donde Dios dice: “Pruébame” (Hazme una prueba).

Dios está diciendo: “¿Crees que si das el diezmo te va a faltar? Ponme a prueba. Ponme en primer lugar y ve si no abro las ventanas de los cielos.” Las “ventanas de los cielos” aquí no son necesariamente una lluvia de dinero en efectivo. Pueden ser:

  • Ideas creativas para tu negocio.
  • Salud para no gastar dinero en medicinas.
  • Un auto que dura más de lo esperado.
  • Sabiduría para administrar lo que queda.
  • Y, sobre todo, Paz.

Conozco personas que ganan $50,000 pesos al mes y no tienen paz (el dinero se les “fuga”). Y conozco personas que ganan $10,000, son diezmadores, y viven con dignidad, alegría y provisión que nunca falta. Las matemáticas de Dios son diferentes: El 90% con la bendición de Dios rinde más que el 100% sin ella.


4. El Nuevo Testamento: El Dador Alegre (2 Corintios 9)

¿Cómo debemos contribuir en la era de la Iglesia? Pablo nos da la constitución financiera del cristiano en 2 Corintios 9:7:

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.”

Vamos a diseccionar esto:

A. “Como propuso en su corazón” (Planificación)

La ofrenda no debe ser puramente emocional (“El predicador me hizo llorar, voy a dar todo”). Debe ser racional y planificada. Te sientas en casa, miras tus finanzas y decides con Dios: “Señor, este mes voy a ofrendar X.” Dios valora la intencionalidad. La generosidad no es un accidente; es una decisión.

B. “No con tristeza” (Apego)

Si pones la ofrenda en el canasto y tu corazón “duele”, como si estuvieras perdiendo un pedazo de ti mismo, Dios no la recibe con agrado. Esto revela que todavía amas el dinero. Dios no quiere el dinero de tu mano si tu corazón no viene con él.

C. “Ni por necesidad/obligación” (Manipulación)

Si das porque el pastor dijo “el que no dé se perderá la bendición” o “el que dé 1,000 pesos recibirá doble unción”, estás siendo manipulado. Una ofrenda motivada por el miedo o la codicia es la ofrenda de Caín (rechazada). La motivación correcta es la Gratitud.

D. “Dios ama al dador alegre” (Adoración)

La palabra griega para “alegre” aquí es hilaros (de donde viene “hilarante”). Dios ama al que da “riéndose”, al que da con la emoción de quien le da un regalo de cumpleaños a alguien que ama. “¡Señor, toma esto! ¡Es un privilegio participar en Tu obra! ¡Usa esto para salvar vidas!” Esa actitud atrae el corazón de Dios.


5. La Viuda Pobre: No es la Cantidad, es la Proporción (Marcos 12)

Un día, Jesús se sentó frente al arca de las ofrendas del Templo y observó cómo la gente depositaba su dinero (sí, Jesús observa cómo damos). Muchos ricos echaban grandes cantidades. Hacían ruido. Era impresionante. Pero vino una viuda pobre y echó dos monedas de cobre muy pequeñas (dos blancas), que valían solo unos centavos.

Jesús detuvo todo y dijo a sus discípulos:

“De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca.” (Marcos 12:43)

Matemáticamente, Jesús estaba equivocado. Las monedas de ella no pagaban ni la limpieza del templo. Espiritualmente, Él tenía razón. ¿Por qué? “Porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.”

La Lógica del Sacrificio: Para Dios, el valor de la ofrenda no es el número absoluto ($), sino el costo para el dador.

  • Para el rico, dar 10,000 pesos no le costaba nada (era sobra). No requería fe.
  • Para la viuda, dar centavos le costaba el almuerzo. Requería fe total.

Esto nos enseña dos cosas:

  1. No subestimes tu ofrenda pequeña. Si es lo mejor que puedes dar, sacude los cielos. Dios multiplica lo poco.
  2. No te jactes de tu ofrenda grande. Si das mucho, pero no te cuesta nada, para Dios es poco.

Dios no mide la ofrenda por lo que diste, sino por lo que te quedaste en el bolsillo. La generosidad se mide por el nivel de sacrificio y confianza.


6. ¿A Dónde Va el Dinero? La Responsabilidad de la Iglesia

Una de las grandes barreras para la generosidade es la desconfianza en la institución. “No doy diezmo porque no estoy de acuerdo con cómo el pastor administra los fondos.” ¿Es esto legítimo? En parte.

La Biblia enseña que el diezmo debe ser llevado al “Alfolí” (tu iglesia local), para que haya alimento en la Casa de Dios. El dinero sirve para:

  1. Mantenimiento del Culto: Renta, luz, sonido, limpieza. La comodidad donde escuchas la Palabra tiene un costo.
  2. Sustento Ministerial: Los que predican el Evangelio deben vivir del Evangelio (1 Corintios 9:14). El pastor que dedica tiempo completo a cuidar tu alma merece un salario digno.
  3. Asistencia Social: Cuidar de los huérfanos, las viudas y los pobres de la comunidad.
  4. Misiones: Enviar la Palabra a quienes no la conocen.

¿Y si el liderazgo es corrupto? Si tienes pruebas de que tu iglesia roba o desvía fondos, sal de ahí. Deja de financiar el error. Busca una iglesia seria, con rendición de cuentas transparente, y ofrenda allí. Pero no uses la corrupción de algunos como excusa para tu propia avaricia. El hecho de que haya políticos corruptos no te exime de pagar impuestos; el hecho de que haya pastores corruptos no anula el principio bíblico de la generosidad. Tú eres responsable ante Dios por el acto de dar; el liderazgo es responsable ante Dios por la administración. Si tú das con corazón puro y ellos lo usan mal, ellos serán juzgados severamente, pero tu recompensa está garantizada.


7. Práctica: El Camino a la Libertad Financiera

Si quieres romper el ciclo de escasez y vivir la libertad del Reino, aquí hay pasos prácticos basados en la Palabra:

1. Empieza con las Primicias (Diezmo) Tan pronto como entre el dinero, separa la parte de Dios primero. Si esperas a dar al final del mes, nunca sobrará nada. Dar primero es un acto de fe: “Señor, confío en que el 90% restante rendirá más con Tu bendición que el 100% por mi propia cuenta.” Honra a Dios con las primicias.

2. Organízate para ser Generoso (Presupuesto) La generosidad no ocurre por accidente. Incluye un renglón en tu presupuesto mensual para “Reino/Caridad”. Sé generoso no solo con la iglesia, sino con las personas. Paga el almuerzo de alguien. Compra despensa para un vecino. Sé un canal, no una represa. Una represa que retiene agua se estanca y se pudre; un canal que deja fluir el agua siempre está limpio y lleno de vida nueva.

3. Huye de las Deudas La Biblia dice: “El que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7). La deuda es esclavitud. Dios quiere hacerte libre. Deja de gastar dinero que no tienes para impresionar a gente que ni siquiera te cae bien. Vive un escalón por debajo de tus posibilidades para tener un margen para dar y ahorrar.

4. Trabaja con Excelencia (Como vimos en el texto anterior) El dinero viene del trabajo bendecido, no de la magia. Ora para que Dios bendiga la obra de tus manos, y sé diligente, honesto y competente.


Conclusión: El Dador Más Grande del Universo

¿Por qué debemos ser generosos? No es porque “la iglesia tiene cuentas que pagar”. No es para “comprar bendiciones”. Es porque somos hijos de un Dios Generoso.

El versículo más famoso de la Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha DADO a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). Dios es un Dador. Nunca podrás dar más que Dios. Él dio lo mejor de Sí (Jesús) cuando todavía éramos enemigos. Cuando ofrendas, te pareces a tu Padre. La avaricia nos hace parecernos al mundo (retener, miedo). La generosidad nos hace parecernos a Jesús (entrega, bendición).

No dejes que el miedo a la escasez te detenga. Abre tu mano. Un puño cerrado no deja salir nada, pero tampoco deja entrar nada. Una mano abierta es el lugar donde aterrizan los milagros de Dios. Prueba vivir una vida de manos abiertas y verás si Él no cuida de cada detalle de tu historia.


Hearing Him OrgDonde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.


Links de Apoyo (CTA)

La vida financiera es solo un aspecto de la madurez. Ahora que hemos hablado sobre Problemas, Amistades, Emociones, Noviazgo y Dinero, estamos listos para volver a mirar a nuestros héroes. En el próximo artículo, retomaremos la serie “El Incomparable” y veremos cómo el Apóstol Pablo lidió con el conflicto de liderazgo en la iglesia primitiva. ¿Acaso los santos pelean?

Mientras tanto, continúa tu jornada de crecimiento con nuestros devocionales diarios: 👉 Descarga la App Hearing Him


Referencias Bíblicas Utilizadas

  • Mateo 6:24 (Dios vs. Mamón/Riquezas).
  • Génesis 14:20 (Abraham da el diezmo a Melquisedec antes de la Ley).
  • Malaquías 3:8-10 (Robar a Dios y la prueba de las ventanas de los cielos).
  • 2 Corintios 9:7 (Dios ama al dador alegre; principio de la siembra).
  • Marcos 12:41-44 (La ofrenda de la viuda; valor vs. sacrificio).
  • Lucas 19:8 (La generosidad de Zaqueo tras su conversión).
  • Hageo 2:8 (Mía es la plata, y mío es el oro).
  • 1 Corintios 9:14 (Dignidad del sustento pastoral).
  • Proverbios 22:7 (El deudor es esclavo).
  • Juan 3:16 (Dios dio a Su Hijo).

Postagens/Posts/Publicaciones